Desde hace ya un tiempo nuestras miradas
tristes en la oscuridad se unieron bajo un destello de suave luz blanca que
aparecía entre la cortina. Aquella noche gris y fría, busque insaciable el
aroma abrasador de tu perfume, inconfundible entre la atmósfera copada de
tristeza y desdén. Por fin podíamos vernos a los ojos, los cuales radiaban
deseo de felicidad desde el fondo de su alma, que era tan pobre de esta. En su
desesperación, lo único que podía hacer era desear con todas sus fuerzas la
felicidad que lentamente se asomaba a ese gris corazón, herido y deshecho por
amargas tormentas del pasado, haciendo apacible el dolor con ese destello de
esperanza a la felicidad.
Escrito el 7 de julio de 2014 por Dannieஐ

No hay comentarios:
Publicar un comentario